Fotografía cofrade con Pepe Jiménez: verdad, callejones, filtros imposibles y la pelea por darle valor a este trabajo
Esta semana en Mucho Más Que Fotos volvió Pepe Jiménez, y la charla dejó una idea muy clara desde el principio: la fotografía cofrade no va solo de sacar “la foto bonita del paso”. Va de mirar mejor, de encontrar lo que ocurre alrededor, de captar la verdad de la calle y de salirte de esa Semana Santa “dulcificada” que todos hemos visto mil veces.
Pepe no vino a hablar solo de técnica. Vino a hablar de mirada, de paciencia, de riesgo, de creatividad y también de algo que escuece bastante: por qué sigue costando tanto que se valore y se pague este tipo de fotografía como merece.
La fotografía cofrade no es cosa de una semana: es un lenguaje visual riquísimo
Uno de los primeros melones que abrimos es buenísimo: la fotografía cofrade no debería limitarse a Semana Santa. Pepe insiste en que durante todo el año hay actos, salidas, cultos y momentos que merecen ser fotografiados, y que quien se acerque a este mundo con cámara se va a encontrar un campo brutal para aprender.
La fotografía cofrade se realiza durante todo el año.
El lenguaje visual que te ofrece la Semana Santa… es para disfrutarlo, porque es muy rico.
Y aquí deja una idea muy potente: si te gusta la fotografía, aunque no seas cofrade, sal a la calle con la cámara. Porque en un mismo recorrido tienes retrato, arquitectura, documental, calle, emoción, gesto, luz dura, luz nocturna, humo, texturas y narrativa visual.
El gran problema: seguimos mirando siempre lo mismo
Este es probablemente el corazón de la charla. Pepe habla de una Semana Santa “dulcificada”, donde siempre se enseña lo bello, lo perfecto, lo solemne… pero rara vez lo que realmente ocurre alrededor del cortejo.
Estamos mostrando lo bonito de una cofradía… pero eso es dulcificar lo que vemos.
Desde la cruz de guía hasta el último músico ocurren un montón de cosas.
Su propuesta no es dejar de fotografiar lo bonito, sino abrir la mirada. Empezar a buscar al señor que pasea el perro, al gato que aparece en un callejón, a la persona que mira desde su casa, al gesto mínimo que resume una escena entera. Y ahí, dice, es donde empieza el disfrute de verdad.
Callejones, espera y paciencia: la foto distinta no se regala
Pepe cuenta algo que engancha mucho porque se nota que está muy trabajado: su obsesión por los callejones. Los busca, los estudia, se mete, espera… y muchas veces no sale nada. Pero otras veces, de repente, aparece la foto.
Siempre ocurre algo en ese callejón.
Tienes que estar ahí media hora, una hora… y cuando no sale nada, pues nada.
Aquí hay una lección muy buena para cualquiera que haga foto de calle o documental: no todo sale a la primera, y muchas fotos distintas solo aparecen cuando decides quedarte quieto y confiar en que la vida haga su parte. Pepe lo resume casi como un método de trabajo: preparar la escena y esperar a que pase algo real.
No quiere fotos bonitas: quiere fotos verdaderas
Hay una frase que define muy bien toda su forma de entender la fotografía:
No quiero fotos bonitas, sino verdaderas.
Y a partir de ahí se abre un debate muy interesante: ¿qué hace que una foto sea “verdad”? Para Pepe, no tiene que ver con que sea más o menos espectacular, sino con que esté contando algo que realmente ha pasado. Un señor con su perro mirando una cofradía. Un gato detenido un segundo justo cuando pasa el paso. Una escena cotidiana que rompe la solemnidad y, precisamente por eso, la humaniza.
Eso es una fotografía pura.
Eso es narrar lo que está pasando hoy.
Y aquí se nota mucho su manera de mirar: no busca construir una ficción, sino detener una verdad.
Técnica sin postureo: prioridad a la escena, no a pelearte con la cámara
Otro bloque que da mucho juego es el técnico. Y aquí Pepe es clarísimo: durante el día, en fotografía cofrade, no quiere perder tiempo con la cámara si eso significa perder el momento. Por eso trabaja sobre todo en prioridad a la aperturay deja que la cámara resuelva lo demás.
Yo no tengo tiempo de ajustar el ISO, la velocidad…
Yo trabajo en prioridad apertura la mayoría de las veces.
La idea que deja es muy potente: si lo que buscas es una foto con lenguaje, con emoción y con instante, no puedes estar peleándote con ajustes mientras la escena desaparece. Ya por la noche cambia la cosa y ahí sí entra más el manual, pero en calle, cuando todo pasa en décimas, su prioridad es otra.
Lo que quiero es captar una escena que diga algo.
La cámara seguramente lo haga mejor que yo.
Entrar en casas, pedir permiso y moverse con naturalidad
Otro de esos detalles que hacen distinta su fotografía: se adelanta al recorrido, observa balcones, puertas, interiores, y si ve una escena posible… pide permiso. Así de sencillo.
Yo me voy adelantando a lo que ocurre.
Voy a pedir permiso… habitualmente te dejan pasar.
Y ahí encuentra otra capa de la Semana Santa: personas viviendo el paso desde dentro de casa, desde un zaguán, desde una puerta abierta. No es la típica foto desde el balcón privilegiado, sino algo más íntimo, más cercano, más documental. Y además, muy de calle.
Creatividad de guerrilla: filtros, inventos y un estropajo de aluminio
Este bloque es una maravilla porque resume muy bien la mentalidad de Pepe: no conformarse con lo que ya sabe hacer. Cuenta que ha probado todo tipo de filtros, que muchos se vuelven repetitivos, y que por eso se dedica a mezclarlos, modificarlos o directamente inventarlos.
La estrella del episodio es un invento casero hecho con un estropajo de aluminio tensado en un marco barato, con el que consigue un bokeh enorme, blando y onírico, casi de sueño. Y sí, funciona. Y sí, lo enseña. Y sí, vale casi nada.
El estropajo de aluminio sirve para hacer un bokeh muy especial.
Es el filtro más barato.
Más allá de la anécdota, la idea de fondo es buenísima: meter elementos nuevos en una fotografía muy conservadora para abrir otro lenguaje visual sin perder la esencia cofrade.
IA, edición y la línea entre ayudar y engañar
La charla se mete también en terreno delicado: la inteligencia artificial. Aquí la postura es bastante clara y muy útil. Todos asumimos que la IA ya forma parte del flujo de trabajo: reducción de ruido, transiciones de vídeo, apoyo técnico… eso no genera problema. El problema empieza cuando se usa para inventar algo que no ocurrió y luego venderlo como real.
Una cosa es cambiar el cielo y otra cosa es inventarte la foto.
Lo que no puedo poner es un cielo que no estaba.
Pepe insiste mucho en la honestidad: si alguien cambia un cielo y lo dice, vale. El problema es engañar a la audiencia y acostumbrarla a un tipo de imagen imposible que luego condiciona cómo mira la fotografía real.
El gran tema incómodo: las hermandades, las fotos “prestadas” y la falta de valor
Aquí la charla se pone seria de verdad. Porque ya no va solo de hacer buenas fotos, sino de por qué sigue costando que este trabajo se pague y se respete. Pepe lo dice sin rodeos: la fotografía cofrade sigue viéndose muchas veces como algo secundario, cuando en realidad es parte del patrimonio visual de una hermandad.
Tenemos que educar a las hermandades.
No valoran el trabajo de la fotografía cofrade porque no lo valoramos nosotros.
Y remata con una idea muy dura pero muy cierta: las hermandades pagan flores, orfebrería, bordados, músicos, agua, montaje… pero muchas veces siguen esperando que la imagen y el reportaje gráfico aparezcan solos, gratis o “porque sí”.
La hermandad paga a todos los artesanos… menos al fotógrafo.
Un paso cuesta 200.000 euros y no tiene 200 euros para una foto.
Aquí se abre un debate enorme que da para mucho más de un episodio.
La frase que resume todo el episodio
Casi al final lanzamos una frase para completar, y Pepe la deja rematada así:
La fotografía cofrade deja de ser verdad cuando intentamos engañar o mostrar algo que no está ocurriendo.
Y probablemente no haya mejor cierre para todo lo que se habla aquí: la mirada, la verdad, la paciencia, la ética, la creatividad, la edición, las redes y el valor del trabajo. Todo termina ahí.
Cierre
Este episodio va mucho más allá de la fotografía cofrade. En el fondo habla de algo que vale para cualquier disciplina: aprender a mirar mejor, dejar de repetir lo que hace todo el mundo y decidir si quieres hacer fotos “bonitas”… o fotos que de verdad digan algo.
Si te gusta la fotografía de calle, documental, social o simplemente quieres salir de tu forma automática de mirar, esta charla con Pepe Jiménez tiene muchísimo más de lo que parece.
Para terminar
¿Tú eres más de buscar la foto bonita… o te tira más capturar la verdad del momento, aunque no sea perfecta?
Y otra: ¿crees que la fotografía cofrade sigue siendo demasiado conservadora… o ahí está precisamente parte de su fuerza?
Deja un comentario