Islandia, 12 viajes después: paisaje, auroras y aventura con Imanol Zuaznabar #188

Islandia, 12 viajes después: paisaje, auroras y aventura con Imanol Zuaznabar

Esta semana vuelve a Mucho Más Que Fotos alguien que ya conoce bien la casa: Imanol Zuaznabar.

Y vuelve con una cifra que empieza a ser preocupante.

Doce viajes a Islandia.

Doce.

Y lo curioso es que, después de tantas visitas, sigue hablando del país prácticamente con la misma ilusión que la primera vez.

“Sigo disfrutándolo como la primera vez.”

El mismo lugar nunca es el mismo

Puedes volver diez veces al mismo sitio y regresar con diez fotografías completamente diferentes.

La luz, la lluvia, el viento, la nieve, el oleaje o simplemente una nube pueden transformar por completo un paisaje que aparentemente ya conocemos de memoria.

“Siempre, de todas las veces que he ido, tengo una foto distinta.”

Y quizá ahí esté parte del secreto de Islandia.

Hay localizaciones fotografiadas hasta la saciedad que todavía son capaces de sorprenderte… si consigues mirar un poco más allá del encuadre que ya hemos visto todos.

Las auroras no son como en las fotografías

Teníamos que hablar de ellas.

Porque viajar a Islandia en determinadas épocas significa mirar constantemente al cielo esperando que aparezca esa mancha que puede convertir una noche normal en algo inolvidable.

Pero Imanol deja clara una cosa.

“Para la gente que no las ha visto: no son como las fotos.”

Nuestros ojos y una cámara no ven exactamente igual.

Aunque cuando una aurora realmente se pone seria y empieza a bailar encima de tu cabeza…

“Son de las cosas más increíbles que puedes ver en el mundo.”

El problema es que puedes viajar una semana y no ver absolutamente nada.

O puedes salir del hotel casi sin esperanza y encontrarte el espectáculo de tu vida.

Si hay una mínima posibilidad… sal

Buena parte de la fotografía de paisaje consiste precisamente en eso.

Mirar mapas, interpretar el tiempo, conocer el terreno… y luego cruzar los dedos.

Imanol contó varias situaciones en las que las previsiones eran bastante poco prometedoras y, aun así, decidieron salir.

“Hay que probar.”

Porque Islandia puede estar completamente cubierta en un punto y despejada unos kilómetros más allá.

Y alguna de esas decisiones terminó con auroras, carreteras imposibles y mensajes de algún conocido asegurando que ellos ni siquiera habrían salido del hotel.

El resultado ya os lo podéis imaginar.

O quizá no.

Hay lugares que es mejor no enseñar demasiado

También hablamos de algo que cada vez preocupa más a quienes fotografían naturaleza.

Encontrar un rincón espectacular y preguntarse:

¿Lo compartimos o no?

Imanol nos habló de un cañón prácticamente desconocido al que llegaron por casualidad.

“Yo no voy a decir a nadie dónde es.”

No por guardar un secreto fotográfico.

Por conservarlo.

Porque también ha visto cómo otros lugares pasaban de ser rincones tranquilos a recibir decenas o cientos de personas cada día.

Vegetación pisada, dunas dañadas, senderos destruidos y pequeños recuerdos que miles de visitantes deciden llevarse a casa.

“Si las siguientes 5.000 personas hacen lo mismo, ya haces un daño irreversible.”

Fotografiar un lugar también implica aprender a cuidarlo.

Islandia también está cambiando

Doce viajes permiten comparar.

Y no todo lo que Imanol ha visto cambiar durante estos años es precisamente positivo.

Hay más turismo, más coches, más servicios y lugares que han perdido parte de aquella sensación de estar completamente solo frente a un paisaje gigantesco.

Pero hay otro cambio bastante más difícil de ignorar.

“La regresión de los glaciares es brutal.”

Zonas que hace unos años estaban cubiertas de hielo ahora muestran montañas.

Lenguas glaciares que retroceden temporada tras temporada.

Y algunos paisajes que quizá dentro de unos años sean bastante diferentes a los que estamos fotografiando ahora.

La foto importa… pero no es lo único

También hubo tiempo para hablar de planificación, drones, tormentas, carreteras, frío y alguna fotografía para la que hubo que caminar unos cuantos kilómetros.

Porque Imanol reconoce que disfruta especialmente de esas imágenes que requieren algo más.

“Hacer un esfuerzo para llegar al sitio y conseguir la foto, para mí vale más que conseguir un cromo que está muy visto.”

Pero después de hablar durante toda la charla de paisajes espectaculares, auroras y aventuras, en el Modo Ráfaga dejó quizá el consejo que mejor resume todo el episodio:

“Aprende a disfrutar el momento. No solo disparar.”

Y eso tiene todavía más sentido cuando cuenta que algunas de las mejores auroras que ha visto… ni siquiera las fotografió.

Hay que vivirlo para entenderlo

Podríamos contaros dónde está ese cañón secreto, cómo acabó un dron en un campo bastante poco recomendable, qué ocurre cuando persigues una aurora durante horas o cómo cambia Islandia según el viento.

Pero entonces perdería la gracia.

“Hay que vivirlo para entenderlo.”

Así que mejor dejamos aquí la patita.

Doce viajes después, Imanol sigue encontrando una Islandia diferente cada vez que vuelve.

Y en esta charla entenderéis perfectamente por qué.

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